martes, 15 de mayo de 2012

me declaro inútil sin un objetivo

Hace un par de semanas en una organización en la que colaboro se envío un email pidiendo ideas para titular un Congreso, varios colaboradores enviaron ideas de nombres. Yo pedí la agenda y/o el objetivo del mismo, la respuesta amable fue que la agenda no estaba cerrada todavía por lo que no se podía entender todo el objetivo, y como ya se recibían las solicitudes de ponencias pues se había abierto hacía más de un mes, ya era tarde para poner un objetivo y pedir ponencias relativas al mismo.

El Congreso se celebra anualmente en torno a una temática general, tampoco es que se haga de cualquier cosa.

El asunto es que no supe qué decir. Mudo. No tengo ni idea. He sido construido para hacer “cosas” para avanzar tácticas hacia la consecución de un objetivos. Los únicos nombres que se me ocurrían eran Pepe, o Juanita. El nombre más honesto que se me ocurrió fue Congreso 2012, pero no lo envié porque entiendo que no aporto nada con eso, ruido, y tampoco quiero hacer eso.

En repetidas ocasiones he usado este blog para insistir en no hacer cosas sin objetivo, o mejor dicho, hacer solo las cosas que aportan al objetivo.

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